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Vacuna para el HPV.
Fuente: www.cienciahoy.org.ar

El 8 de junio de 2006, la FDA de los Estados Unidos aprobó una vacuna para prevenir el cáncer de cuello uterino (evitando la infección por HPV). A fines del mismo mes el organismo que asesora sobre vacunaciones a los CDC de EEUU recomendó que la vacuna fuera suministrada a todas las niñas de 11 y 12 años de edad, esto es, antes de que iniciaran su actividad sexual.

La vacuna, cuyo nombre comercial es Gradasil®, fue desarrollada por la empresa Merck®. Contiene una proteína del virus llamada L1 que es la más importante de las dos proteínas estructurales de la envoltura (cápside) del HPV. En la vacuna hay proteínas L1 provenientes de las cepas HPV18, HPV16, HPV11 y HPV6 del virus. Las dos primeras son las responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello uterino y las dos restantes causan el 90% de los papilomas genitales externos.

virus del papiloma humano
HPV: Microscopia Electronica.

Las proteínas L1 presentes en la vacuna se sintetizan en células de levadura modificadas de modo de incluir en su genoma el gen que codifica la síntesis de la proteína viral L1. Una vez purificadas las proteínas L1 se asocian espontáneamente formando partículas parecidas a las del virus que inducen la producción de anticuerpos pero que, al no contener el genoma del HPV, no son capaces de infectar.

La vacuna se ensayó en siete estudios distintos en los que participaron un total de 21.000 voluntarias. Los resultados mostraron que la vacuna evitó las lesiones precancerosas y los cánceres no invasores de cuello uterino asociados a infecciones por las cepas 16 o 18 del HPV y el 100% de los papilomas genitales externos.

Una segunda vacuna desarrollada por Glaxo SmithKline® cuyo nombre comercial es Cevarix® no ha sido aún (agosto de 2006) aprobada por la FDA. Esta vacuna también contiene partículas parecidas al virus formadas por la asociación espontánea de la proteína L1 del virus, pero solo incluye la proveniente de sus cepas HPV18 y HPv16. En este caso la síntesis de la proteína viral se realizó en cultivos de líneas celulares provenientes de los insectos Spodoptera frugiperda Sf-9 y Trichoplusia ni. El gen que codifica la síntesis de la proteína L1 se incorpora a las células en cultivo mediante un virus llamado baculovirus que infecta a invertebrados pero es incapaz de hacerlo en células de mamíferos. Los ensayos clínicos indican que esta vacuna es tan eficaz como la Gradasil®.

Ninguna de las dos vacunas evita el cáncer en quienes ya estén infectados con el HPV, por eso deben aplicarse a niñas muy jóvenes.

Cabe destacar que las vacunas se basaron sobre las investigaciones de un médico escocés radicado en Australia llamado Ian Frazer que estudia las proteínas del HPV desde 1985. En abril de 1991 junto a Jian Zhou encontró que, como se menciona más arriba, estas proteínas se asocian espontáneamente formando partículas parecidas al virus y concluyó, correctamente, que esto podría servir para el desarrollo de una vacuna.

La vacuna contra el HPV constituye por lo tanto un ejemplo más del papel que cumple la investigación científica básica en el mejoramiento de la calidad de vida de la gente.